SIN INTERMEDIARIOS. POR UN COMERCIO JUSTO.

"...Cuando me preguntan si soy agricultor,siempre contesto que soy un hombre que no solo cultivo, sino también observo, me preocupo e intento dar armonía a mi entorno y que todo ello, me lleva con mi esfuerzo creativo a sacar frutos de mi huerta, sin mermar la fertilidad de la tierra y de proporcionar productos que contribuyen a la salud de los demás, sin contaminar la tierra, el agua, el aire que nos son esenciales, modelando la belleza del paisaje, alimentando el cuerpo y el espíritu. Sí, agricultor soy... De ahí nace Bobalén ecológico".

viernes, 23 de mayo de 2014




   Sus padres, sus abuelos, eran agricultores, como lo es él y todo su entorno familiar. Conforme me acerco a su casa, en lo que queda de huerta del río Vélez, intuyo la belleza de un pasado no muy lejano; comprendo por qué los árabes definieron a toda esta zona como un paraíso, el que Juan Ortega conoció de niño, un legado que le ha tocado defender de la urbanización galopante y sin alma. Lo ha hecho sin desmayo, sin dejarse rendir por la línea de casas que le ocultan a la vista las dunas y el cambiante azul del mar. Ahora sabe que su fuerza está en resistir, en enseñar el oficio y en dar buenos alimentos, para que esta isla de verdor y biodiversidad sea en realidad la buena semilla sembrada para generaciones venideras.

   Juan es muy conocido en la zona por su entrega en la defensa de la huerta de la ribera del río Vélez, defensa de una buena gestión del regadío o por salvar la tierra de la especulación y el ladrillo. Aquí vive y aguí trabaja, el campo es su pasión.

   Este pasado lunes, tuve la suerte de aceptar su invitación, echa desde hace tiempo, a visitarlo y a quedarme en su casa. La casa mantiene un sencillo estilo tradicional. Bien encalada, de techos altos par resistir los días calurosos, forma un pequeño patio en ángulo con el cobijo para el caballo y los almacenes donde aguardan el carro, el tractor y aperos para hacer labores superficiales. Resultan curiosos los diversos aperos tradicionales, brillantes por el uso, bien ordenados, que dejan entrever como su dueño ha sabido hacer una sabia unión entre tradición y modernidad. 

   Mi encuentro con él,  hace rememorar mis comienzos, y las mismas tesituras. Dudas, equivocaciones. Las cosas van a veces mal, incluso dentro de la propia familia  te aconsejan que el campo es poco rentable, te invitan a abandonarlo,  pero la fuerza interior siempre te dice dónde está la luz. Siempre lo dice. Todos los días hay una experiencia nueva porque llega un momento en que tú te sientes parte de eso, y tal vez el lenguaje no llegues a explicarlo pero sí el sentimiento y la pasión. Es un sentimiento de amor hacia tu vocación, hacia un contacto natural  con el medio y con las personas. 

    Entiendo que  la  agricultura es  una forma de vivir, de entender la vida, va más allá de un oficio. Y si yo tengo un trabajo que hacer en esta tierra es ser agricultor y transmitir lo que me han trasmitido personas como mi abuelo, que de niño pasaba la mayor parte del día con él. Me enseñó el valor de las palabras, el arte de trabajar la tierra,a tener conciencia,  el amor hacia lo que me rodeaba y a lo que podía dar sustento.



  En la terturlia de la noche, por supuesto acompañado del vino que él mismo transforma, encontramos puntos de nexo y de encuentro, bajo las estrellas, conversamos y me cuenta su lucha de encierros, manifestaciones, durante años se entregó a una lucha por frenar la feroz destrucción de la huerta. Pero lo que más le dolía a Juan no eran las multas, ni los golpes, sino ver a los agricultores tirar la toalla,  la pérdida de la belleza de los campos y parte del legado de sus antepasados que cultivaron estas tierras.

   Y a lo lejos el mar, la verdad que pasé horas contemplándolo, oyendo su música, respirando su aroma y pensando en mi origen y en el porque el destino o bien esa fuerza interior te pone en el lugar adecuado, en el momento oportuno. Extasiado en el ir y venir de las olas. Para los hombres de tierras adentro, como yo , el mar tiene algo que nos subyuga, que nos emociona, por eso oigo el sonido de las olas abrazando las rocas de la orilla y aunque no entienda su mensaje, lo percibo, lo siento en mí, siento que me encuentro afortunado de encontrarme realizando una labor donde todavía, admiro, me asombra  me deleito y disfruto con el proceso de vida que da mi pequeña finca y el campo y dónde tengo la inmensa suerte de compartirlo con cada uno de vosotros... gracias. JOSE MARÍA.




                      Esta semana acercaros donde compartiremos el:

            SABADO DÍA 24 DE MAYO EN MALAGA, PARQUE HUELIN
            DOMINGO DÍA 25 DE MAYO EN CALA DE MIJAS BOULEVARD
                  HORARIO: DE 10 DE LA MAÑANA A 14,00 HORAS


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OndaceroMarbella(97.4) todos los martes de 12,,30 a 13,30(destripaterrones)

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