SIN INTERMEDIARIOS. POR UN COMERCIO JUSTO.

"...Cuando me preguntan si soy agricultor,siempre contesto que soy un hombre que no solo cultivo, sino también observo, me preocupo e intento dar armonía a mi entorno y que todo ello, me lleva con mi esfuerzo creativo a sacar frutos de mi huerta, sin mermar la fertilidad de la tierra y de proporcionar productos que contribuyen a la salud de los demás, sin contaminar la tierra, el agua, el aire que nos son esenciales, modelando la belleza del paisaje, alimentando el cuerpo y el espíritu. Sí, agricultor soy... De ahí nace Bobalén ecológico".

viernes, 6 de diciembre de 2013

INVITACIÓN PRÓXIMO MERCADILLO MARBELLA Y FUENGIROLA

... Mi insustituible café mañanero de los lunes no podría ser de otra manera. El escenario es concreto: seis y cuarto de la mañana, temporeros, agricultores de la zona, algún que otro trabajador de la construcción...menos funcionarios...mi mitad con leche templada...y todos con la leche a flor de piel.... La queja se ha vulgarizado. Todos literalmente conocemos los rasgos principales del preocupante diagnóstico sobre el mercado laboral, sobre el estado del bienestar y sobre la sociedad en general, y por supuesto la agricultura y agricultores no podíamos escapar de tal tesitura. Mis compañeros de tertulia, agricultores convencionales, llevan toda la semana quejándose de lo improductivas de sus tierras, de las especies vegetales..."que son frutos que no saben a nada", el precio de los abonos minerales, que el insecticida que llevan utilizando para el control de plagas, ya no hace nada...en fín...

   Ya previeron nuestros antiguos y denunciaron las rupturas que las malas prácticas agrarias ocasionaron no ya en lo natural, por obvio y hasta necesario, sino, ante todo, en la posibilidad de la propia actividad agrícola y ganadera...recordar a Teofrasto primer ecólogo, que lamenta la erosión, la desecación y entiende la relación existente entre clima, suelo y distribución de las especies vegetales. Plinio considera a muchos campesinos de su época como traidores que envenenan a quien todo lo da, es de decir a la tierra.

   Este modelo de cultivar la tierra ha sido un modelo, en el cual sólo existe una receta, el aumento continuado de riqueza a través de la tierra, eliminando cualquier organismo que se considerara competencia con sus cultivos,  cuando la diversidad es así mismo la característica no sólo de la Naturaleza sino también de nuestra condición humana. Hay otros modelos de hacer agricultura, que no resultan nuevos, aunque lo parezcan por su condición de minoritarias. Incluso pueden ser enumerados por miles, si incluimos a los que ya no están, que desparecieron o extinguidos en su desigual contienda con lo que imperaba en los años 80: conversión de la agricultura extensiva en intensiva y el monocultivo, apoyada desde la misma administración. Cuando probablemente nada resulta más triste que no haber tenido la oportunidad de reflexionar sobre la enorme cultura de lo oficialmente minoritario. Pero por suerte, nos queda suficiente información para recordar a algunos de esos "raros" que, antes o todavía hoy, se aproximaron a lo que menos pesa y ocupa, pues sólo tienen como residencia un nombre: UTOPÍA. Nada más hermosamente humano que el deseo de volver a empezar. Y, seguramente, nada tan oportuno, ahora, como intentarlo. 

 Sólo que conviene aprovechar lo que la ciencia y las culturas solidarias nos propone para esa tarea de reconstruir lo vivo por un lado y lo digno por otro. A mis amigos se lo explico así, que recuperen la esencia de la tierra, la esencia de intentar realizar una agricultura con respeto a todo. Les explico que buena parte de los procesos de desirtificación, de la contaminación de suelos y aguas, la pérdida de diversidad natural y cultural, de la destrucción del paisaje tiene como principal causa el derrumbe del íntimo sentido de las prácticas agrícolas, ganaderas y de la silvicultura, pero también les digo que todas esas causas, podrían retroceder seriamente y hasta desaparecer con la generalización de una correcta actividad en el sector primario: es lo que llamamos AGRICULTURA ECOLÓGICA.

   Confundidos por el apremio del siglo que nos acoge, los agricultores dejaron de cosechar para convertirse en cosecha, pero la industria que no puede tener leyes más lejanas a las que rigen a los medios naturales. Prisa y rendimiento crecientes y tecnología dura ocuparon todos los horizontes. La química que tanto ha simplificado y por supuesto, también ayudado, se revela como un gravisimo deterioro de los suelos vivos y de la práctica totalidad de los acuiferos. A la aniquilación de las comunidades zoológicas de los terrenos agrarios pronto se sumó una drástica disminución de las especies animales y plantas domésticas. La maquinaria pesada, al´mismo tiempo, demandó campos más grandes con lo que muchos paisajes fueron despojados de sus mejores adornos: árboles y setos.
   Aunque mucho más preocupante resulta la lenta desaparición de costumbres, saberes, tradiciones, hospitalidad, artesanías, y formas de usar sin abuso el entorno natural, es decir de culturas. . Pero sobre todo me preocupa la desaparición de la belleza, de esa armonía que se posaba sobre los campos cultivados,  y que únicamente recuperaremos de la mano de la Agricultura que considere también como competencia propia lo estético...jOSÉ MARÍA.


                              OS ESPERO ESTE PRÓXIMO FÍN DE SEMANA EN:

                SABADO DÍA 7 DE DICIEMBRE: MARBELLA, EXPLANADA DE ELVIRIA
                DOMINGO DÍA 8 DE DICIEMBRE:LAS LAGUNAS, AVENIDA LOS LIRIOS

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